Expresso

El blog de Rafa Moya

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Amigos

abril 6th, 2006 · 2 Comentarios


Estaba en el pasillo, en el intermedio del concierto del Réquiem de Mozart, cuando oí claramente mi nombre. Me giré y ahí estaba, Toni, el compañero de la facultad, perdón, el amigo con el que compartí cientos de ideas, emociones y todo aquello que uno está dispuesto a dar a sus amigos. En la época que lo conocí, diría que era el amigo más cercano y en el que mas confiaba. Ahora en el pasillo del Palau de la Música me pareció el mismo pero con esa distancia que nace del tiempo y que quedaba reflejada en su mirada. No le abracé, pero tal vez lo hubiera hecho. Ciertamente me alegré enormemente de verlo. Hablamos del trabajo y de los años que habían pasado. Las palabras crecían atadas por la falta de confianza que da la convivencia y la amistad. Claramente nos habíamos perdido. Sin embargo, me alegré de verle y le hubiera agradecido todos esos momentos vividos. Al fin y al cabo fue vida vivida y si algún día el tiempo no separó, echémosle la culpa a él. Por eso, desconfió de aquellos que muestran una excesiva frialdad cuando se encuentran con los que estuvieron en su vida y que por razones circunstanciales; acabar la facultad, casarse, tener hijos, cambiar de trabajo, o lo que sea, pierden el contacto. Por eso, recuerdo a muchos amigos que estarán por ahí y les quiero agradecer esos momentos vividos, ni mejores ni peores, pero muy importantes para todos, pues fueron ellos y no otros los que estábamos. Esas vivencias son válidas por si mismo, y en ese valor reside el agradecimiento. Gracias. Y para los de ahora, para los que están el límite de la distancia, a ver esa cena que está pendiente, que se enfría y el tiempo es poderoso.

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Etiquetas: General

2 respuestas hasta ahora ↓

  • 1 Los demás // abr 7, 2006 a las 11:30

    Marta, Sebas, Guille Y Los Demás

    Marta me llamó a las seis hora española
    sólo para hablar, sólo se sentía sola
    porque Sebas se marchó
    de nuevo a Buenos Aires
    el dinero se acabó
    ya no hay sitio para nadie

    Dónde empieza y dónde acabará
    el destino que nos une
    y que nos separará

    Yo estoy sola en el hotel
    estoy viendo amanecer
    Santiago de Chile
    se despierta ante montañas
    Aguirre toca la guitarra en la 304
    un gato rebelde
    que anda medio enamorao
    de la señorita Rock’n'roll
    aunque no lo ha confesado
    eso lo sé yo

    Son mis amigos
    en la calle pasábamos las horas
    son mis amigos
    por encima de todas las cosas

    Carlos me contó
    que a su hermana Isabel
    la echaron del trabajo
    sin saber por qué
    no le dieron ni las gracias
    porque estaba sin contrato
    aquella misma tarde fuimos a celebrarlo
    ya no tendrás que soportar
    al imbécil de tu jefe
    ni un minuto más

    Son mis amigos
    en la calle pasábamos las horas
    son mis amigos
    por encima de todas las cosas
    son mis amigos

    Lidia fue a vivir a Barcelona
    y hoy ha venido a mi memoria
    Claudia tuvo un hijo
    y de Guille y los demás
    ya no se nada

    Son mis amigos
    en la calle pasábamos las horas
    son mis amigos
    por encima de todas las cosas

    Amaral

  • 2 Jesús. // abr 7, 2006 a las 23:20

    Es curioso cómo aquellos amigos con los que vivimos cierta época después ya no vuelven, o sencillamente quedan en el recuerdo. Cuando te los encuentras, más allá de cuatro preguntas obvias, tópicas y obligadas, nos cuesta de verdad demostrar lo mucho que nos alegramos de verlos y hasta confesarles que les teníamos afecto. Y en esto, quizás los hombres padecemos de cierta distancia machista inducida, que nos impide rememorar con ilusión un encuentro de esas características. En cualquier caso, más allá de la efusividad del momento y del carácter de las personas, es curioso comprobar cómo en realidad cuando la química que tú eres 15 años después se encuentra con la química que es tu amigo también al cabo de 15 años, parece que se disparen las diferencias e intentamos de todas todas frotarnos los ojos para adecuar la realidad ante los ojos de la idea recordada en nuestra memoria (canas que antes no había; arrugas, calvicie avanzada, … tiempo). Deberíamos, yo creo, simplificar, alegrarnos sencillamente por haber encontrado a un amigo, brindarle de nuevo nuestra amistad perdida (o aletargada) porque seguro que en nuestro mundo individualista de hoy día, seguro, seguro, que no andamos sobrados de amistad.

    Alguien dijo que quien tiene un amigo tiene un tesoro. No por obvio o conocido deja de ser cierto.

    Gracias amigo, por hacer de vez en cuando de actualizador de conciencias.

    Un abrazo para ti y tu familia.

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